More

    Castaños, Coahuila, a 15 años del horror militar

    - Advertisement -
    Del bar que fuera escenario del horror, sólo quedan ruinas y una historia negra imposible de borrar.

    Por Jesús Peña y Francisco Rodríguez para Semanario | Vanguardia | Border Center for Journalists and Bloggers.

    El 11 de julio de 2006 era el primer día de trabajo para Brissa en el bar “Las Playas”. Venía de Monterrey, donde se cansó de trabajar como cocinera en maquilas porque le pagaban muy poco y trabajaba mucho. Ya tenía días que unas amigas la habían invitado a trabajar como bailarina en la zona de tolerancia de Castaños, Coahuila.

    A su llegada se quedó en casa de una compañera de Monclova. Esa noche, su primera noche, un grupo de soldados irrumpió cuando estaban platicando entre amigas. “Llegaron estas personas, si se puede llamar personas a estos animales, con perdón de los animales”, dice Brisa con coraje.

    Tenía 28 años y era madre soltera de dos hijos. Brissa pensaba que se trataba de un operativo. Algo que sabía sucedía en este tipo de lugares: revisar a clientes que no portaran armas o drogas. “Nunca pensamos que nos fueran a agredir, a insultar”, recuerda.

    –¡Sálganse! –gritó un soldado.

    –¡Encuérense! –ordenó otra voz como de trueno.

    Brissa y sus amigas sabían que eso no era normal. No era posible que quien se supone debe velar por tu seguridad te golpee y agreda sexualmente. Un total de 14 mujeres, entre ellas Brissa, fueron agredidas y violentadas sexualmente.

    A un lado, en el bar El Pérsico, las agresiones subieron de tono.

    –Escuchaba los gritos de las chavas, escondiéndose en el monte.

    Brissa creyó que moriría cuando sintió el cañón del rifle de un soldado apuntándole en la espalda. Recibió insultos y mentadas.

    El grupo de mujeres se armó de valor para denunciar a los militares, la mayoría de ellos pertenecientes a la zona militar del 14 Regimiento de Caballería Motorizada con destacamento en Múzquiz, el cual había sido asignado para custodiar los paquetes electorales del proceso para designación de presidente de República y demás cargos.

    –Había mucha rabia –recuerda Brissa.

    Ella sabe que a otras chicas, sobre todo a las que trabajaban en “El Pérsico”, cerca de donde ella laboraba, les fue mucho peor. Algunas mujeres habían sido violadas. Pero su carácter las hizo denunciar. La impotencia les corroía. La indignación de haber sufrido un abuso de autoridad.

    –Traían armas. Nunca vas a poder con un hombre. Fue un abuso duro y directo. Quisimos levantar un poco la voz –relata  Brissa.

    Las mujeres agredidas del bar “Las Playas” fueron tres. De “El Pérsico” 11. Brissa las conoció cuando iban a terapia.

    Era el primer caso en el país en el que soldados enfrentaban la justicia en el fuero civil.

    –Fue un sentimiento de satisfacción, no se quedó impune –menciona Brissa.

    Ocho militares fueron detenidos y se logró sentencia condenatoria para cuatro de ellos: Omar Alejandro Rangel Fuentes, agredió sexualmente a cinco de las 14 trabajadoras y fue condenado a 41 años y cuatro meses en prisión. Juan José Gaytán Santiago fue condenado a 21 años de prisión. Fernando Adrián Madrid Guardiola, quien violó a dos mujeres, recibió una pena de 31 años y ocho meses de prisión. Ángel Antonio Hernández Niño, fue acusado de violación a una de las mujeres de Castaños y condenado por lesiones a policías a tres años nueve meses de prisión.

    Cuatro militares quedaron libres. Dos mujeres víctimas de tortura sexual retiraron la acusación.

    *Este fragmento forma parte del reportaje realizado por el Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte, un proyecto del International Center for Journalists, en alianza con el Border Center for Journalists and Bloggers. Para leer el texto completo original, sigue este enlace.

    - Advertisement -

    Artículos recientes

    Artículos relacionados

    spot_imgspot_img